Hace un tiempo atrás, mi hermano me comento acerca de la existencia del “Niño Compadrito”, me explico a groso modo que se trataba de un esqueleto humano proveniente de un infante, el cual era venerado por cientos de creyentes, quienes le atribuían poderes de sanación, milagros e inclusive el don de hacer justicia. Es así que decidí hacer mis investigaciones y averigüe qué se trataba, efectivamente, de una calavera.
Cuenta la leyenda que el “Niño Compadrito” habría nacido como resultado de una aventura amorosa entre un noble español y una nativa indígena. Murió en circunstancias desconocidas; sin embargo se presume que una epidemia acabo con su vida a temprana edad.
La ‘santa’ calavera (siniestra y bondadosa)se encuentra dentro de una urna en la casa de una humilde familia residente en Cusco, quienes reciben numerosas visitas diarias de fervientes que van en búsqueda de justicia o favores, algunos les dejan dulces,otros juguetes (el niño juega por las noches con sus regalos) y también TIROS =O. La gente dice descifrar las señales que éste emite mediante la cera de la vela (rojas para el amor, verde para el dinero, amarilla para la suerte, y negro para la venganza), también se comunica a través de los sueños en una completa trama de códigos.
El “Niño compadrito” fue bautizado como tal, ya que en las costumbres andinas tienen guardar dentro de sus moradas el cráneo de algún esqueleto generando así un ambiente de protección a las mismas y a estas almas se les conoce como: ‘compadritos’.
La apariencia de la momia es un tanto macabra y desagradable a simple vista. Nadie puede ver que hay debajo de la ropa, solo está expuesto su rostro momificado, intervenido con ojos de cristal, peluca natural, dientes y pestanas postizas.
En el año 1976, el Monseñor Luis Vallejos Santoni se enteró que un esqueleto estaba siendo venerado, por lo cual ordeno la cremación del mismo, refiriéndose al Niño compadrito como los restos óseos de un mono.A los pocos dias Vallejos muere en un accidente automovilístico se cree que fue el castigo del niño que nunca permitió la incineración de su cuerpo y asi de esa manera demostrar que nadie se puede burlar de él.
Me parece un tanto desagradable el adorar imágenes y objetos que representan a la muerte, si bien es cierto guardo mucho respeto a ello no estoy de acuerdo con la veneración del mismo. Vale recordar que en México la práctica de este tipo de costumbres se presenta con mucha frecuencia con la conocida “Santa Muerte”.






